
“LOS LIBERTADORES NO PELEARON
PARA ESTO”
LOS MILAGROS QUE PERMANECEN
“AÚN EN MEDIO DEL DOLOR, LOS MILAGROS
SIGUEN OCURRIENDO”.
Cada persona rescatada con vida nos recuerda que la esperanza es
obstinada y que el ser humano es capaz de desafiar incluso a la
tragedia.
Mi reconocimiento y gratitud para los miles de rescatistas,
voluntarios, médicos, bomberos, policías y ciudadanos anónimos que
han puesto el cuerpo, el alma y el corazón al servicio de otros.
Lo más difícil, sin embargo, comienza ahora.
Llevar a nuestros muertos con dignidad, acompañar a los
sobrevivientes, reconstruir hogares y sostener el ánimo colectivo
requerirá meses, quizás años.
La mejor manera de honrar a quienes ya no están será construir una
Venezuela de trabajo, de progreso y de encuentro.
La independencia pendiente
Un nuevo aniversario de nuestra independencia merece orgullo y
reflexión.
Felicitaciones a este pueblo noble que, generación tras generación,
ha defendido la idea de ser libre. Pero también debemos reconocer
una verdad incómoda: hoy somos, en muchos aspectos, menos
soberanos que cuando conquistamos aquella independencia.
Dependemos económicamente, dependemos institucionalmente y,
peor aún, muchas veces hemos delegado en otros la responsabilidad
de resolver nuestros propios destinos.
Recuperar el legado de nuestros libertadores no consiste en repetir
discursos ni en desfilar una vez al año. Consiste en asumir la enorme
tarea de volver a ser ciudadanos responsables de la República que
heredamos.
Política: el tablero que se mueve
La política tiene una virtud y una maldición: dos más dos casi nunca
suman cuatro.
Durante meses algunos advertimos sobre las fracturas entre
sectores de la dirigencia nacional y Washington. También sobre las
tensiones con una dirigencia republicana que se juega buena parte
de su capital político en las elecciones de medio término y que
inevitablemente revisa alianzas, costos y beneficios.
Muchos respondieron con molestia. Juraban que las elecciones
llegarían de inmediato, que todo marchaba perfectamente y que
cualquier voz discordante merecía el viejo calificativo que tanto daño
nos ha hecho: traidor.
Pero la política no es religión ni los dirigentes son profetas infalibles.
En la política y en la vida, la sabiduría está repartida.
Hay quienes ven cosas que otros no ven; hay quienes se equivocan
y quienes aciertan parcialmente. Por eso urge abandonar el
radicalismo mental y comenzar a mirar la realidad con más serenidad
y menos fanatismo. Entender los cambios del tablero no significa
renunciar a principios, sino comprender que la estrategia también
forma parte de la lucha democrática.
El llamado ciudadano
Para reconstruir Venezuela se necesitará de todos.
Pero no de quien estorbe.
Son tiempos para recapacitar, conversar y reencontrarnos. Tiempos
para servir como contralores ciudadanos, exigir transparencia y
acompañar las decisiones públicas sin dejarnos paralizar por el
miedo.
Necesitamos menos aduladores y más ciudadanos responsables.
Menos caudillos y más servidores. Menos consignas y más
soluciones.
Guinden los egos.
Porque las futuras generaciones no preguntarán quién ganó una
discusión en redes sociales ni quién ocupó una fotografía en primera
fila. Preguntarán qué hicimos cuando el país necesitó de nosotros.
Construyamos una patria buena para que nuestros hijos y nuestros
nietos puedan hablar de nosotros con respeto, con gratitud y, sobre
todo, con decencia.
Bahia Stereo 91.5FM Se siente






