
El nuevo arzobispo de Valencia, monseñor Jesús González de
Zárate, afirmó durante su toma de posesión del cargo, este sábado,
que no tiene otro deseo que cumplir la voluntad de Dios.
Un buen número de fieles se dio cita en la plaza Bolívar y en los
alrededores de la catedral, para conocer al nuevo prelado de la
iglesia católica, que en lo adelante estará al frente de la Arquidiócesis
de Valencia, en sustitución de monseñor Reinaldo Del Prette,
fallecido hace casi dos años.
Le correspondió al nuncio apostólico, monseñor Alberto Ortega
Marín, cumplir con el ritual de toma de posesión, por lo que le entregó
el báculo e invitó a sentarse en la silla del arzobispo, con lo cual
monseñor González de Zárate quedó investido como arzobispo de
Valencia.
Previo a esta ceremonia, monseñor González de Zárate estuvo en la
plaza Bolívar donde ofrendó a El Libertador y se dirigió a los fieles
que allí estaban concentrados, junto a miembros del Colegio de
Consultores.
Dijo que al obispo no se puede ver como alguien distante, porque es
un compañero y un pastor en la vida de la iglesia. Comentó que no
tiene problemas en tomarse fotos con la gente, porque sabe que a la
población le gusta este gesto de parte de sus sacerdotes.
EL ACTO CENTRAL
En la misa solemne estuvieron los cardenales Baltazar Porras y
Diego Padrón, junto al nuncio apostólico y el saliente administrador
apostólico, monseñor Saúl Figueroa.
Así como los monseñores Polito Rodríguez, arzobispo de
Barquisimeto; Víctor Basabe, arzobispo de Coro; José Fernández,
obispo auxiliar de Caracas; Ricardo Barreto, obispo Valle La Pascua;
Oswaldo Araque, obispo de Guanare; Helizandro Terán, arzobispo de
Mérida; y Carlos Márquez, obispo auxiliar de Caracas.
Igualmente los monseñores Gerardo Salas, obispo de Acarigua;
Ernesto Romero, vicario de Tucupita y Jesús Guerrero, obispo de
Barinas y miembros del clero arquidiocesano de Valencia, quienes
entraron a la catedral
en procesión, tal como se acostumbra en estos casos.
El padre Moisés Higuera, fue el encargado de leer la bula papal con
el nombramiento del nuevo arzobispo.
En la parte externa de la catedral fue instalado un toldo y dos
pantallas gigantes para que los feligreses pudieran presenciar la
ceremonia.
LA HOMILÍA
El arzobispo expresó en su homilía, que guiado por esa voz del
Señor, acoge en espíritu de fe y agradecimiento el nombramiento que
el papa Francisco e inicio de su ministerio episcopal en la
Arquidiócesis de Valencia, con la certeza que “el Señor cuando llama
nunca nos deja solos, permanece a nuestro lado, no nos abandona
nunca, y aún más, en nuestras limitaciones y pecados, nos cura y
capacita para responder al llamado”.
Subrayó que no tiene otro deseo y proyecto que cumplir la voluntad
de Dios que lo ha enviado a a Valencia como su arzobispo.
“Como dice mi lema episcopal, no quiero otra cosa que en todo amar
y servir”.
Manifestó que desde hoy, asume como suyos con todo el corazón, las
alegrías y esperanzas, los sufrimientos y dolores del pueblo de Dios
que peregrina en esta porción del estado Carabobo.
Encomendó su labor a los obispos que lo precedieron en el cargo,
varios de los cuales conoció personalmente.
Dijo ser consciente que una de las tareas fundamentales del obispo,
tal vez la más importante, es ser principio y fundamento de unidad en
la propia iglesia particular, es un servicio a la comunión.
“Por eso lo invito desde ahora al diálogo constructivo, a construir
puentes, a derribar barreras, a superar distancias, prejuicios y
desconfianzas. A reconocernos mutuamente como hermanos, y vivir
con radicalidad el amor al prójimo”.
Invitó a todos a renovar el compromiso de trabajar por la
reconciliación, la tolerancia, la inclusión de la sociedad carabobeña,
de forma que la iglesia arquidiocesana sea, como dice el papa
Francisco, una madre de corazón abierto, donde todos se sientan
acogidos.
“Concluyo esta reflexión, poniendo el ministerio que hoy inicio, en las
manos de la Santísima Virgen María, Nuestra Señora del Socorro,
Patrona de nuestra arquidiócesis. Que interceda por nosotros para
que, como ella, perseveremos junto a su hijo hasta el final, hasta el
pie de la cruz. Amén”.
Entre los invitados especiales a la ceremonia asistió el alcalde de
Valencia, Julio Fuenmayor; el de San Diego, León Jurado Laurentín y
el diputado Nicolás Maduro Guerra.
Una vez concluida la misa, los obispos fueron invitados a pasar a la
capilla de Nuestra Señora del Socorro, donde permanecen los restos
mortales de los arzobispos Luis Eduardo Henríquez y Reinaldo Del
Prette.
Después monseñor González de Zárate salió y saludó de nuevo a los
fieles concentrados frente a la catedral.
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